EUGENIA


Una cortina de limones amarillos para la ventana de mi cocina.


Un camino de mesa  de tela oscura,

quedará bien para todo el año.


Buscaré la tela con paisajes azules que imitan porcelana china 

o con molinos de viento como en los azulejos  de Delft.  


Quiero acariciar la tela antes y después de las puntadas, 

luego  dejar hilvanados los cojines para mi recibidor, 


mi sala será todo un esplendor

así como mi cocina

con sus limones amarillos.


Otra vez,

esa máquina de coser 

que   me atormenta.,  

y nunca he tenido 

quiero una como la de  mi tía Eugenia.


Ella cosió siempre y para siempre,

sentada a veces me contaba 

que sus ojos  se cansaban  

de los colores.


Peleaba con las telas que no eran dóciles. 

Nunca entendí cómo era eso de cansarse de los colores

yo, solo la escuchaba callada como siempre.


Me gustaba escucharla 

aunque el ruido de su máquina se entrometiera. 


Apagaba la máquina 

solo si era necesario,

ella podía conversar al ritmo de la costura 

y de cada  carrete,

yo solo la escuchaba a ella y a la máquina.

Será por eso que me atormenta…

y  quiero esa máquina como la de mi tía Eugenia. 

En honor a ella. 


Gina..

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