EUGENIA
Una cortina de limones amarillos para la ventana de mi cocina. Un camino de mesa de tela oscura, quedará bien para todo el año. Buscaré la tela con paisajes azules que imitan porcelana china o con molinos de viento como en los azulejos de Delft. Quiero acariciar la tela antes y después de las puntadas, luego dejar hilvanados los cojines para mi recibidor, mi sala será todo un esplendor así como mi cocina con sus limones amarillos. Otra vez, esa máquina de coser que me atormenta., y nunca he tenido quiero una como la de mi tía Eugenia. Ella cosió siempre y para siempre, sentada a veces me contaba que sus ojos se cansaban de los colores. Peleaba con las telas que no eran dóciles. Nunca entendí cómo era eso de cansarse de los colores yo, solo la escuchaba callada como siempre. Me gustaba escucharla aunque el ruido de su máquina se entrometiera. ...