La Insurrección de los Versos
La Insurrección de los Versos
Los versos pedían a gritos que los La insurrección de los versos
Los versos pedían a gritos que los sacaran a pasear. Después de tanto tiempo encerrados en casa,
anhelaban un día de asueto para irse de andariegos por las plazas de la ciudad, deseaban conocer el mundo real.
Se levantaron muy de mañana, aunque desde la noche anterior ya se les veía dando muestras de asonada. y se escuchaban murmullos en todas las habitaciones.
La dueña de casa, un tanto intuitiva, intentaba afinar sus sentidos para entender qué pasaba en los laberínticos pasillos y en cada lugar.
Los versos solo querían salir, abrir los ojos y dar un vistazo para ver qué era lo que ocurría allá afuera, pero también presentian algo de tufillo peligroso en esta odisea.
Pero la suerte ya estaba echada y no querían más demoras. Era la hora de salir como sea y zarpar con sus baúles donde habían recopilado cientos de sueños, algunos ya contados y compartidos , otros apenas inventos de primerizo, fraseos sueltos, tal vez improntas heredadas.
También cotejaron y amarraron muy bien algunas maletas cargadas de reseñas, calcos de imágenes, libretas con garabatos de códigos para descifrar. No se sabe qué otras cosas pudieron llevar, pues la idea inicial era ir y dar un gran paseo y regresar.
También se dice por ahí, que los aventureros versos tuvieron mucho tiempo, que planearon toda la vida el épico viaje hacia la búsqueda de respuestas, y de ser posible, también encontrarse con un lápiz mágico que hiciera las veces de un cómplice escribano, una fuente inagotable de inspiración.
No fue fácil dejar la casa y a la dueña de casa, pero ya era hora. Ocurrió en el momento justo ayudado por el conato de insurrección dado días y noches previas.
El portón de casa quedaría abierto de par en par para que los dichosos versos lograran salir, para que conocieran el mundo y que el mundo los conociera a ellos.
Gina
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